Friday, May 12, 2006

Comentari a Artur

Germa,
ja fa temps que no escrius res. Jo estic aborrida, un altre dia, o potser jo me busque l'aborriment, no ho sé. Recorde la nostra conversa del diumenge i t'he de dir que de sobte les coses tampoc estan molt clares per a mi. O potser si? A lo millor el que em passa es que em resistisc a que les coses em vagen be. Dec ser imbècil. La vida m'està tratant de maravilla ultimament, i en lloc d' aprofitar i gaudir de tots eixos bells moments, em quede en casa llegint coses que no hauria de llegir. Hauré de trobar altra vegada les forces per allunyar els pensaments que jo ja creia llunyans. Com em va dir una vegada S que diu una cancò: Que hace vivo el recuerdo que matamos ayer?
Aprofitem el que tenim. El passat esta mort i comenca a fer pudor. Obrim les finestres i que entre el nou sol.
Besos,
la teua germana

Tuesday, February 28, 2006

Hostilidades

Desde hace unas semanas esta ciudad ya no me atrapa. Lo miro todo con ojos opacos. Y el invierno todavía no termina... He llegado a pensar que mi idilio con ella había terminado.
En estos momentos el sol se asoma tímidamente a mi ventana. Le daré otra oportunidad. En realidad, le daré tantas como me pida.

Monday, February 20, 2006

Holland Look

Voy por el Landwehrkanal, en mayo, o junio, siento el sol en la piel y el viento breve en mi pelo. La gente tumbada en la hierba junto al agua, disfrutando de esa luz tan preciada y ausente en los largos meses de invierno, despreocupados, ligeros, ajenos al mundo.
Mi bici se rompió en agosto. En la tienda me dijeron que no podían repararla, como mucho me la cambiaban por una nueva con reducción de precio. Me negué rotundamente, yo no cambiaba mi bici por nada. Es extraño como desarrollamos esa unión afectiva, casi espiritual, con objetos que no pueden correspondernos. Pero que digo, mi vieja Damenrad, "bicicleta para señoras" podríamos traducir, azul marino, con sus ruedas grandes, originariamente blancas, me ha proporcionado muchos grandes momentos.
Esta ciudad no sería la misma para mí si no la hubiera recorrido de punta a punta en mi bici, si no hubiera atravesado sus parques en plena explosión primaveral, ofreciendo una sombra más que gratificante en verano, si no hubiera llenado su cesta hasta los topes de aguacates y mangos comprados los viernes en la Maybachufer. Sola o en compañía. El primer verano que pasé aquí no tenía Semesterticket ni dinero para una Monatskarte, así que iba en bici a todas partes. En bici iba hasta donde vivía al que amé más que a mi vida, feliz de hacer ese recorrido que me llevaría a sus ojos verdes como un estanque (gélidos ojos 10 meses más tarde que convertían en hielo todo lo que miraban, incluida yo). Por no hablar de las noches al volver a casa después de un litro de cerveza de trigo en el Biergarten de turno, con esa alegría etílica multiplicada por mil al recorrer las calles desiertas a la 1 de la madrugada.
En bici me iba yo por la ciudad sin más compañía que mis pensamientos, y era feliz.

Hace dos semanas la repararon. Funciona de nuevo. Espero con ansiedad la llegada de la primavera para perderme por las calles berlinesas y por mis pensamientos sobre mi vieja Damenrad azul marino.

Monday, February 13, 2006

De ojos grandes

Dulces, suaves, tibios, huelen casi a polvos de talco. Esas caras de barba escasa que no dejan rastros en la barbilla y las mejillas. Esos dientes simétricos, blancos y bien colocados, que muestran en una sonrisa perfecta de labios gruesos. La suavidad de la piel sin vello. Manos y brazos que no se atreven a imprimir fuerza. Y sus ojos. Sus ojos grandes y redondos que siempre están mirando, como esperando una aprobación, o una sonrisa satisfecha, buscando no se sabe el qué en el fondo de los tuyos. Los últimos eran ojos que jamás había visto. Ojos de tierra y mar. Grandes y redondos.

Tuesday, February 07, 2006

Encima de cornudos apaleados

Acabo de leer en la edición digital de El País que las personas casadas o con pareja estable tienen mejor salud que las que no se encuentran en esa situación. No solo tienes que afrontar en soledad el frío del invierno y sus largas noches, sino que encima tienes más probabilidades de pillar todos los virus que andan suletos por ahí. Y no hay nadie que te cuide! Qué tristeza.

Sunday, January 29, 2006

Odio los domingos en cualquier parte del mundo, excepto, claro está, en esos lugares donde pierdes la noción del tiempo. Hace frío, mucho, de hecho. Abro la ventana para que el aire gélido desintegre el ambiente espeso de mi habitación. Oigo los pájaros que cantan (dios, que cursi!), y los días empiezan a alargarse, señales de que la primavera llegará, espero, llevándose los todavía insistentes recuerdos y mi terrible patetismo de los domingos.
P.

Tuesday, January 24, 2006

Verano azul


El último verano estuve en el pueblo. Fui al cine para no morir de desidia en mi habitación prestada. Al salir de allí el mar me golpeó con todas sus fuerzas, su olor me trajo también su luz, su color, la sensación de la sal secándose en la piel. El sabor de los melocotones en la playa, que no es igual que en casa. Los bocadillos de ensaladilla. El olor de la crema protectora.El tacto de la arena que escarbo inconscientemente mientras estoy tumbada bajo el sol hasta llegar a la capa que está más fresca y húmeda. La hora y media de espera para evitar los cortes de digestión de mi infancia (uno de los grandes logros de llegar a la edad adulta, ha sido decidir que ya es hora de volver al agua). El sonido de las olas, su ir y venir, su ir y venir, su ir y venir, meciéndote en sus brazos y atrapándote en el sueño. El verano. Las vacaciones de hace años y las de no hace tanto. Esa sensación de ligereza, de risa, de felicidad.

Cuando miré al frente descubrí la pared de ladrillos rojos que caracterizan a las ciudades hanseáticas. Sacudiéndome la arena de los recuerdos me dirigí a la parada de taxis para volver a mi habitación prestada y soñar con veranos azules.