Sunday, January 29, 2006

Odio los domingos en cualquier parte del mundo, excepto, claro está, en esos lugares donde pierdes la noción del tiempo. Hace frío, mucho, de hecho. Abro la ventana para que el aire gélido desintegre el ambiente espeso de mi habitación. Oigo los pájaros que cantan (dios, que cursi!), y los días empiezan a alargarse, señales de que la primavera llegará, espero, llevándose los todavía insistentes recuerdos y mi terrible patetismo de los domingos.
P.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home