Tuesday, February 28, 2006

Hostilidades

Desde hace unas semanas esta ciudad ya no me atrapa. Lo miro todo con ojos opacos. Y el invierno todavía no termina... He llegado a pensar que mi idilio con ella había terminado.
En estos momentos el sol se asoma tímidamente a mi ventana. Le daré otra oportunidad. En realidad, le daré tantas como me pida.

Monday, February 20, 2006

Holland Look

Voy por el Landwehrkanal, en mayo, o junio, siento el sol en la piel y el viento breve en mi pelo. La gente tumbada en la hierba junto al agua, disfrutando de esa luz tan preciada y ausente en los largos meses de invierno, despreocupados, ligeros, ajenos al mundo.
Mi bici se rompió en agosto. En la tienda me dijeron que no podían repararla, como mucho me la cambiaban por una nueva con reducción de precio. Me negué rotundamente, yo no cambiaba mi bici por nada. Es extraño como desarrollamos esa unión afectiva, casi espiritual, con objetos que no pueden correspondernos. Pero que digo, mi vieja Damenrad, "bicicleta para señoras" podríamos traducir, azul marino, con sus ruedas grandes, originariamente blancas, me ha proporcionado muchos grandes momentos.
Esta ciudad no sería la misma para mí si no la hubiera recorrido de punta a punta en mi bici, si no hubiera atravesado sus parques en plena explosión primaveral, ofreciendo una sombra más que gratificante en verano, si no hubiera llenado su cesta hasta los topes de aguacates y mangos comprados los viernes en la Maybachufer. Sola o en compañía. El primer verano que pasé aquí no tenía Semesterticket ni dinero para una Monatskarte, así que iba en bici a todas partes. En bici iba hasta donde vivía al que amé más que a mi vida, feliz de hacer ese recorrido que me llevaría a sus ojos verdes como un estanque (gélidos ojos 10 meses más tarde que convertían en hielo todo lo que miraban, incluida yo). Por no hablar de las noches al volver a casa después de un litro de cerveza de trigo en el Biergarten de turno, con esa alegría etílica multiplicada por mil al recorrer las calles desiertas a la 1 de la madrugada.
En bici me iba yo por la ciudad sin más compañía que mis pensamientos, y era feliz.

Hace dos semanas la repararon. Funciona de nuevo. Espero con ansiedad la llegada de la primavera para perderme por las calles berlinesas y por mis pensamientos sobre mi vieja Damenrad azul marino.

Monday, February 13, 2006

De ojos grandes

Dulces, suaves, tibios, huelen casi a polvos de talco. Esas caras de barba escasa que no dejan rastros en la barbilla y las mejillas. Esos dientes simétricos, blancos y bien colocados, que muestran en una sonrisa perfecta de labios gruesos. La suavidad de la piel sin vello. Manos y brazos que no se atreven a imprimir fuerza. Y sus ojos. Sus ojos grandes y redondos que siempre están mirando, como esperando una aprobación, o una sonrisa satisfecha, buscando no se sabe el qué en el fondo de los tuyos. Los últimos eran ojos que jamás había visto. Ojos de tierra y mar. Grandes y redondos.

Tuesday, February 07, 2006

Encima de cornudos apaleados

Acabo de leer en la edición digital de El País que las personas casadas o con pareja estable tienen mejor salud que las que no se encuentran en esa situación. No solo tienes que afrontar en soledad el frío del invierno y sus largas noches, sino que encima tienes más probabilidades de pillar todos los virus que andan suletos por ahí. Y no hay nadie que te cuide! Qué tristeza.